CALIDAD EN LA EDUCACIÓN, DESDE LA PERSPECTIVA DE ESCUELAS QUE APRENDEN!
Para reflexionar sobre la calidad
en la educación es necesario replantearse aspectos fundamentales: ¿Qué es la
educación y cuál es el sentido de ella?; ¿Para qué necesita una sociedad educar
a sus individuos? Preguntarnos sinceramente ¿Para qué educamos? Y ¿Cuál es el
sentido hoy en día de la educación? Si la calidad educativa es un reflejo del
estado de una sociedad, es pertinente responderse a esas preguntas.
Una Sociedad educada, en el deber
ser, podría resumirse como una sociedad feliz con una alta calidad de vida, en
la cual los individuos formen a gusto parte activa de ella. ¿Cómo acercarnos a
ella? ¿Cómo construirla?
Rápidamente realizando un vistazo
al concepto e importancia de la educación de los grandes filósofos griegos, con distintas ideas pedagógicas,
Sócrates, Platón y Aristóteles, se
encuentra un denominador común: la formación integral del individuo, la
concepción de unidad en el pensamiento
griego de cuerpo, alma y mente, no existe separación entre el intelecto y el
ser, la educación en el ideario griego,
prepara individuos íntegros, felices,
y su curricula estaba compuesta de gimnasia, música, matemáticas, lógicas,
deporte y arte. (Platón 1988)
Posteriormente la aristocracia,
preparaba a los nobles además de las destrezas en armas, en la esgrima, la matemática,
la música, la poesía, la literatura, la danza. (Gadotti, 2001) . Claro que
estas oportunidades de educación eran reducidas, solo para una pequeña parte de
la población, es hasta llegar a la era industrial, que se amplían las
posibilidades de formación para una
mayor cantidad de personas, lo que conlleva a normar la educación, a
estandarizarla y homogenizarla para que los individuos aprendieran lo necesario
para poder rendir en su trabajo en las fábricas.
La estructura y la organización
educativa, respondía a los avances de la ciencia y tecnología de la época, al
descubrimiento de la máquina y el concepto de especialización era algo novedoso
y abangad. Los países industrializados, lograron con este sistema una cobertura
de escolaridad muy grande, escuela obligatoria y gratis para todos, permitía
conseguir empleos a partir de las destrezas básicas aprendidas en el período
escolar y los criterios de enseñanza generados en el siglo XIX, en la era
industrial, eran paradigmas apegados a las necesidades del mercado y por
supuesto que dejaban de lado otros aspectos del desarrollo del ser y del intelecto que no eran prioritarios para una buena
producción. Conceptos y paradigmas de los procesos de enseñanza aprendizaje y
del concepto de educación del modelo industrial, aún los venimos cargando,
indiscutiblemente para hablar de calidad en la educación es imperante, que se transformar en la práctica y no solo en el
discurso, esos viejos paradigmas.
Se continúa hablando de productos y aún se
busca la uniformidad, dando por sentado
que todos los niños aprenden de la misma manera. Contamos con un sistema de
control en la escuela, los maestros siguen siendo vistos como controladores e inspectores,
así en una cadena, los maestros controlan el aula de clase, los directores de
escuela a los maestros, los inspectores a los directores y todo un sistema
educativo que “controla” el desempeño escolar. Se continúan observando reglas fijas, se
siguen necesitando de ellas, impuesta por la cadena antes mencionada, el
maestro al alumno, la escuela al maestro y el sistema educativo a las escuelas.
Hay deficiencias en la Evaluación porque se sigue centrada en ganar la
aprobación (bajo la misma cadena), en vez de evaluar el proceso de aprendizaje
y las propias capacidades. Seguimos bajo los mismos supuestos de la era
industrial, las tareas de la escuela se siguen dividiendo en partes aisladas,
aún se cree que si cada uno cumple su parte, todo saldrá bien, se habla de
trabajo en equipo, pero en la práctica cada quién debe cumplir su parte ya que
el aprendizaje es “individual”, el conocimiento sigue considerándose fragmentado,
en categorías y se consideran unas áreas del conocimiento como importantes y
otras no, sigue la predominancia de las ciencias “duras”, un maestro de
matemática no ve la relación con las Artes, las Artes siguen siendo parte de
algo que no sirve realmente para algo verdadero y sustancioso. Entre la
matemática y la música, se privilegia la matemática y no se ve la matemática en
la música, esta fragmentación del conocimiento genera en el individuo dificultad
para resolver problemas, ya que la vida es inter y multidisciplinaria y lo que
sucede es multicausal. Como bien lo dice
Peter Senge: “Esa teoría del
conocimiento fragmentario es la antítesis de una visión sistémica de la
realidad: fundamentalmente la realidad se compone de relaciones, no de cosas.
La visión sistémica reconoce los vínculos que existen entre las diversas
materias de estudio”. (Senge 2002, pág.58)
Así también, considerar que la escuela transmite
LA VERDAD ABSOLUTA, son pocos los maestros de historia capaces de decir que “La historia la escriben los que sobreviven,
siempre contaran solo un lado de ella”, tanto la ciencia, como la historia,
como muchos de lo que se aprende en la escuela son “interpretación aceptada de
hechos pasados…Aprenden una única manera correcta de resolver determinado
problema, no las complejidades de diferentes perspectivas sobre un fenómeno” (Senge 2002, pág 59.). De esta manera, los estudiantes esperan un maestro que les
diga la VERDAD, lo q es correcto y no esforzarse para desarrollar su pensamiento
crítico, y si además le agregamos el supuesto vigente de que la competencia es sana porque acelera los procesos de
aprendizajes (Senge, 2002) supuesto excluyente que no respeta la diversidad y los distintos tiempos de aprendizaje de cada
estudiante, evaluación inclusiva (Fernández Santos 2014)
Ahora bien, la pregunta es para
que se educa a una sociedad, para que cumpla un rol en la cadena productiva
(sea cual esta sea) o para que sean individuos que logren desarrollar al máximo
su ser? La respuesta a la pregunta nos coloca en escenarios
distintos, con curricula distinta y con metodologías distintas.
Los modelos prácticos que conservamos hoy en
día, responden a un aprendizaje para el
servicio del mercado, tal vez ya no directamente para las fábricas pero si para las grandes empresas, son las escuelas las que tienen la obligación
de prepararlos de la mejor manera para ellas. El mismo mercado demanda ahora “competencias”
que deben cumplir para obtener trabajo, competencias sociales, competencias
interculturales, competencias de rendimiento, de trabajo en “equipo”, trabajo “creativo”,
etc. Ver la escuela como una “ línea de montaje “ (Senge 2002) producirá
graduados, si, para un sistema estresado, preparados para poder aceptar el
empleo bajo el perfil “que pueda trabajar bajo presión” o “ acostumbrado a
trabajar bajo presión”, para ello se ha entrenado muy bien en el sistema
educativo, pero no formará individuos preparados para enfrentar lo complejo de
la vida, ya que no piensan sistémicamente,
no trabajan en equipo, el aprendizaje es
individual, el éxito es individual, hay estrés, competencias, no están preparados
para trabajar en y para la comunidad.
Si lo que queremos es formar al Ser, es necesario y urgente trabajar
con otros paradigmas, el lenguaje empresarial no debe ser el lenguaje de la
Escuela, la empresa no profundiza en el desarrollo de la persona, las escuelas
no son corporaciones y en ellas, la
formación personal y emocional debe ser tratada con profundidad, con un fuerte acento en las relaciones humanas, entre maestros y
estudiantes, entre cuerpo docente, con los padres de familia para generar así, un verdadero concepto de
comunidad escolar.
Conjuntamente con la formación en
el área emocional, para decir que contamos con calidad en la educación es
imperante acompañarla de la educación artística, con una alfabetización estética y cultural, ya no solo contar con curriculas cargadas de contenidos útiles para
poder ir a la universidad, hay que tomar
responsabilidad activa en el desarrollo afectivo, emocional, artístico y
corporal de un individuo desde edades tempranas. En una educación
de calidad, las Artes son
consideradas como motores del desarrollo, no como acompañamiento o entretenimiento,
son consideradas como punto central del
aprendizaje, cuando las artes sean parte de la
formación integral, no como un discurso sino como práctica constante, se
logrará un desarrollo profundo no retórico de la sensibilidad, la estética, los
sentidos, la percepción, generando en la comunidad educativa verdaderas conexiones. Pero esto no se logra
sin cambio de prioridades y estructuras.
Escuelas que aprenden son
escuelas dedicas a formar individuos para la vida, que descubran el placer y gozo de aprender,
que estén obligadas a generar experiencias significativas de aprendizaje tanto
para el alumno como para el maestro, no habrá aprendizaje integro hasta que no
se considera al individuo como integral, compuesto de múltiples esferas que
necesitan ser desarrolladas en la escuela y se reconozca la importancia por igual de aprendizaje en todas las
áreas del saber, de la misma manera como están integradas en la vida, para
comprender la multicausalidad y aprender no solo a pensar sino a vivir sistémicamente como lo hacen el resto de
los seres vivos, en la naturaleza.
El concepto está muy bien, ahora
los educadores tenemos el compromiso de generar verdaderos indicadores de
calidad para construir escuelas que aprendan, para crear una sociedad que
aprenda.
Ante la pregunta metodológica de cómo
lograrlo, quisiera compartir, un ejercicio que funciona muy bien con los niños
de primaria, al dividirlos en dos grupos: uno conforma la unión de todos los
sabios del planeta, ellos pueden poner el nombre, los sabios que saben todo,
absolutamente todo, mucho mas que el profesor, saben las respuestas de todo y el
otro, es el grupo que quiere saber las respuestas, el grupo que piensa en un
problema grande de la humanidad que obviamente hay que resolver, este grupo
discute y cuando unifica criterios del “problema” mayor, visitan a los sabios,
para preguntarles cual es la solución a ese problema, los sabios en equipo lo
deliberan y no se imaginan las grandes y sabias respuestas a los problemas de
la humanidad que los niños entre 10, 12 años son capaces de brindar…Bertoltd Brecht,
dramaturgo y director alemán, decía que
se puede educar y divertir al mismo
tiempo.
¡Arte y Ciencia deben acompañar la formación del
individuo desde pequeño!
Peter Senge, Nelda Cambrón-Mc
Cabe, Timothy Lucas, Bryan Smith, Janis Dutton, Art Kleiner, Escuelas que Aprenden, Un manual de la
quinta disciplina para educadores, padres de familia y todos los que se interesen
en la educación, Bogotá, Editorial Norma, 2002.
Platón, La república.Buenos Aires: EUDEBA 1988
Gadotti, M. Historia del pensamiento pedagógicas. Sao Paulo, Editora ática, 2011.
Fernández Santos, Agustín. Evaluando la Evaluación de los Aprendizajes.
San Salvador, UFG editores, 2014.
Brecht, Bertolt. Gesammelte Werke 15, Schriften zu, Theater I.
Frankfurt am Main, Suhrkamp Verlag, 1997.
Estimada Aída María;
ResponderEliminarInteresante artículo, con una crítica artera a la concepción histórica de la escuela y la educación.
A partir del planteamiento de las preguntas fundamentales de la educación y de la calidad de ésta, se hace un recorrido histórico de cómo los sistemas educativos han respondido al ideal de hombre (ser humano) y de sociedad de la época; y en algunos casos, cómo la educación se ha constituido en un elemento reactivo al modo de producción imperante.
En la parte propositiva del artículo destaco la idea de la inclusión –o fortalecimiento– de la educación artística como elemento fundamental en la formación integral del ser humano. Asimismo, destaco la propuesta de crear “verdaderos” indicadores de calidad en educación, a partir de un replanteamiento de la misma.
Le recomiendo revisar el enfoque de la pedagogía Waldorf”, nacido en pleno auge de la era industrial en Alemania, como respuesta a la escuela excluyente. Waldorf era el nombre de una fábrica de cigarrillos de Europa, dado que la primera de estas escuelas que se crea es para los hijos de los obreros de dicha fábrica. Su enfoque es inspirado en el pensamiento de Rudolf Steiner. La educación artística es fundamental en esta concepción pedagógica.
Muy buen artículo, continúe escribiendo su pensamiento pedagógico.
Gracias Balmore por el comentario, si conozco un poco de la pedagogía Waldorf, aunque no me he detenido a estudiarla a profundidad, mas bien la conozco por medio de docentes que trabajan ahí y por varios compañeros formados en esas escuelas, durante mis estudios en Alemania, me animaré a investigar mas a fondo. Sobre la incorporación de la Educación artística, el desarrollo del pensamiento artístico y el pensamiento científico serían un gran acierto en la calidad educativa y la formación del individuo para que podamos enfrentar los retos de este siglo.
ResponderEliminarEstimada Aida, como hemos platicado, comparto esta visión de la educación. La alfabetización estética, científica y cultural (incluye las dos anteriores) es fundamental para que el Sur Global tenga la posibilidad de llegar a la apropiación de los discursos estéticos, científicos y culturales que enrumben a estos pueblos hacia su desarrollo integral en armonía con la red de la vida. En este sentido es clave y urgente el cambio en la formación docente en estos países para transformar la educación de manera que tienda cada vez más hacia estos paradigmas planteados aquí.
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